La Osteoporosis y Diabetes están relacionadas
Las mujeres adultas con diabetes mellitus 1 tienen densidad ósea dismunuida y mayor riesgo de fracturas

La diabetes mellitus (DM) y la osteoporosis son dos enfermedades crónicas muy prevalecientes en la actualidad, especialmente en los países en vías de desarrollo. En nuestro país carecemos de estadísticas fiables en cuanto a ellas, en particular sobre la última, pero se hace menester definir si de verdad estas patologías pueden estar relacionadas entre sí, sobre todo entre mujeres posmenopáusicas.

Es de muchos conocido que las mujeres adultas que padecen de DM tipo 1 (insulino-dependientes o del joven) tienen una densidad ósea disminuida (osteopenia u osteoporosis), así como un aumento en el riesgo de fracturas, además de retraso en la curación de las mismas, en comparación con mujeres de la misma edad que no padecen DM. Además de esto, los investigadores han descrito un compromiso importante en la integridad biomecánica en el hueso del paciente diabético. Sin embargo, las pacientes con DM tipo 2 (diabetes no insulino-dependiente o del adulto), a menudo no tienen una densidad ósea baja (osteopenia u osteoporosis), y más aún, muchas de ellas pueden tener cierta protección frente a la osteoporosis.

El inicio a edades tempranas de la vida de la diabetes está asociado a una disminución de la densidad ósea, y los pacientes diagnosticados con DM tipo 1, muestran evidencia de baja masa ósea inmediatamente después de la adolescencia. Este hallazgo puede explicar la alta incidencia de fracturas de cadera reportada entre las mujeres posmenopáusicas con DM tipo 1. La osteopenia asociada con la diabetes parece estar asociada con una disminución del remodelado óseo (velocidad del recambio óseo), además de un trastorno en la maduración y la función de las células formadoras de hueso (osteoblastos). Esto se refleja en una disminución en los parámetros bioquímicos de formación ósea, como la osteocalcina. Los pocos estudios de que disponemos sugieren que la reabsorción ósea (destrucción ósea), en la diabetes es normal y, por tanto, elevada en relación con la disminución de la formación ósea. (Recordemos que la reabsorción y la formación ósea deberían estar acopladas en condiciones normales). Algunos autores han demostrado niveles reducidos del insulin-like growth factor 1 (IGF-1), la osteocalcina y la bone-specific alkaline phosphatase entre adolescentes con DM tipo 1, pero no todos los marcadores estaban reducidos en los adultos. Los estudios en animales diabéticos demuestran que existe un aumento en la muerte celular programada (apoptosis) de las células osteoformadoras (osteoblastos).

Estudios
A diferencia de los hallazgos en pacientes con diabetes tipo 1, los pacientes afectados de diabetes tipo 2 no muestran baja masa ósea y pueden estar relativamente protegidos contra la osteoporosis. No sabemos si los adolescentes con diabetes tipo 2 demuestran una baja densidad ósea. Si embargo, se teoriza que esto no debería suceder pues la mayoría de estos adolescentes están en sobrepeso u obesidad. Algunos estudios realizados en diabéticos tipo 2 demuestran que mientras el remodelamiento óseo está suprimido en pacientes con pobre control glucémico, el metabolismo óseo vuelve a la normalidad con la regularización de la glucemia. Estudios recientes sugieren que puede existir una correlación negativa entre los niveles de osteocalcina y el control glucémico, es decir, que a mayores niveles de glucemia, menores serán los niveles de osteocalcina y, por tanto, menor será la formación ósea. No está claro aún si la hiperglucemia por sí misma es la responsable o si la deficiencia relativa o absoluta de insulina asociada podría estar involucrada. Las células óseas tienen receptores tanto para insulina como para IGF-1, además de que la insulina en tubos de ensayo (in vitro) ha demostrado aumentar la función y la proliferación de los osteoblastos. En los animales, la deficiencia de insulina suprime la actividad de los osteoblastos. Asimismo, los niveles de IGF-1 tienden a ser bajos en pacientes con pobre control de su DM y tienden a aumentar cuando éste alcanza valores aceptables.
La diferencia en la pérdida ósea entre las dos formas de DM se atribuye a menudo al grado de adiposidad (exceso de peso) entre los dos tipos de pacientes. Se sabe que un aumento del peso corporal se asocia a un aumento de la masa ósea tanto en individuos normales como en diabéticos y que puede ser parte de la razón para la relativa protección ósea vista en pacientes que padecen DM tipo 2. Además de los efectos puramente mecánicos del incremento de peso corporal, muchas mujeres que son obesas y que poseen una relativa resistencia a la insulina tienen niveles elevados de andrógenos (hormonas masculinas) que puede contribuir al mantenimiento de la masa ósea. Y de forma añadida, no está muy claro aún si las células óseas son resistentes a la insulina de manera similar a los otros tejidos, en estos pacientes afectados de DM tipo 2. De no ser así, entonces los altos niveles circulantes de Insulina podrían esperarse que aumentaran la función de los osteoblastos y tuvieran un efecto beneficioso sobre la masa ósea. Este último mecanismo se ha sugerido como parcialmente responsable de la asociación entre diabetes y obesidad con una densidad ósea aumentada entre las mujeres. A pesar de esto debe reconocerse que existe un aumento del riesgo de fractura en diabéticos tipo 2 a pesar de una densidad ósea normal.
Tipos de Males

La DM tipo 1 parece ser un factor de riesgo importante para el desarrollo de la osteoporosis. En la actualidad se recomienda que todos los pacientes con diabetes tipo 1 (insulino- dependientes) sean monitoreados de manera más cuidadosa que aquellos que no lo son o aquellos que padecen de diabetes tipo 2, y que, además, debería insistirse en que consuman una dieta rica en calcio (1200 mg por día) y vitamina D (400-800 IU por día). Además de esto, una terapia intensiva de insulina y el mantenimiento de un peso corporal adecuado parecen ser importantes en la prevención de la pérdida ósea en los pacientes afectados de diabetes tipo 1. Los pacientes con diabetes y que además padecen osteopenia u osteoporosis han sido tratados de manera eficiente con los bisfosfonatos, obteniendo resultados igualmente satisfactorios en la densidad ósea que los pacientes no diabéticos.
Para los pacientes con DM tipo 2 y que están en buen control metabólico, la prevención y el tratamiento de la osteoporosis debe ser esquematizado de manera similar a aquellos pacientes sin diabetes mellitus.